Justo cuando Antonia intentaba agarrar la muñeca de Delicia, Alvaro la atrajo hacia él de un tirón, diciendo:
—Ella tiene que acompañarme a conocer a algunas personas. Busca a alguien más para que te acompañe.
Era evidente que no quería que Delicia estuviera sola con Antonia, conociendo las intenciones de esta última.
Antes, Alvaro solía hacer la vista gorda a estas situaciones, creyendo que Delicia podía manejarlas bien, y pensaba que lo había hecho. Pero no había imaginado el desorden que est