Punto de vista de Serena
"No te debo ninguna explicación", respondí secamente. Con una mirada gélida, enfrenté a Elena sin titubear. "Este bebé es mío y solamente mío".
Elena elevó su voz, vibrante de indignación, mientras sus fosas nasales se dilataban. "¡No seas ridícula! Tengo todo el derecho de saber si mi familia está a punto de quedar en vergüenza o no", soltó, apretando los puños a sus costados.
Con brazos cruzados, mantuve la compostura ante su furia. "No es mi trabajo cuidar la reputaci