Punto de vista de Bill
—Muy bien, Calvin —dije, manteniendo mi voz firme, pero serena—. ¿Cuál es tu juego?
Lo observé atentamente, intentando descifrar su expresión, no obstante, era como una página en blanco. Sin sonrisas burlonas, sin cejas arqueadas, solo una máscara indescifrable.
Calvin nunca hacía nada sin un motivo, y en ese momento, solo podía adivinar cuál sería su próximo movimiento.
Él se reclinó ligeramente, con un tono tranquilo y medido. —Solo estoy diciendo la verdad como la veo,