Punto de vista de Serena
—Déjame acompañarte a tu trabajo. —Pidió Bill.
Lo miré, un poco sorprendida, pero conmovida por su ofrecimiento. —No tienes que hacerlo, Bill. Puedo arreglármelas sola.
—Sé que puedes —respondió, agarrando su chaqueta—. Pero quiero hacerlo.
Después de vestirnos para el trabajo, salimos al aire fresco de la mañana. Bill caminaba a mi lado, y me sentía un poco incómoda. Jugueteé con mi bolso, evitando su mirada. Lo esa mañana estuvo muy cerca de suceder. No debí haberle de