Una esposa para el conde. Capitulo 13
De repente, una sonrisa casi imperceptible se formó en sus labios y se preguntó: «Si Arthur, a pesar del abandono y las pérdidas, ha podido hacer a un lado el dolor y cobijar en su corazón el amor, ¿por qué yo no podría?»
Cerró sus ojos por unos instantes y cuando los volvió a abrir, comprendió las palabras de Anabelle. El mundo seguía girando como siempre, nada se había detenido solo por su dolor y resentimiento. Una persona como Arthur, que en el pasado era reacio al amor, ¡ahora estaba enamo