Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Eso estuvo… maravilloso! — ella dejó salir mientras su respiración se calmaba de nuevo recostada sobre el pecho fuerte de Connor.
Había transcurrido un rato, las amables manos del médico continuaban acariciando su cabello, y ella escuchaba el latir de su pecho mientras lo veía subir y bajar mucho más calmado.
— ¡Tú eres maravillosa, Audrey! Eres tal cual imaginé, llena de vida, de sensualidad, hermosa y también tienes una candidez que volvería loco a cualquier hombre.







