Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn sus brazos me siento protegida, reconfortada y querida. Es tan cálido, como el sol en verano; su olor a bosque absorbe todo el oxígeno que existe y lo único que quiero es que no me suelte jamás.
—Tuve una niñez feliz sabes —comienzo a decirle con la voz rota aún por el llanto—, adoraba a mis padres, y ellos a mí. Al ser su única hija, no era de extrañar, y no por eso me consentía







