Punto de vista de Nadia
El cobertizo olía a madera mojada y a años de abandono. La luz de la luna se filtraba por las rendijas del techo roto, dibujando líneas plateadas sobre el suelo sucio. Me quedé sentada contra la pared, con las rodillas recogidas contra el pecho, mientras Adrian y Damien hablaban en voz baja junto a la puerta destartalada. Sus palabras llegaban a mí como ecos lejanos, como si estuviera escuchando una conversación desde el fondo de un pozo.
"Tenemos que movernos en menos d