Punto de vista de Nadia
El amanecer llegó como una traición lenta.
El cielo pasó del negro profundo al gris pálido, luego a un rosa tímido que se filtraba entre las copas de los árboles, iluminando un mundo que ya no se sentía mío. Habíamos corrido toda la noche, deteniéndonos solo cuando Damien o Adrian decidían que era seguro. Mis piernas ardían con cada paso, los músculos protestaban, pero el verdadero agotamiento no estaba en mi cuerpo. Estaba en mi mente, donde la presencia seguía latiendo