Punto de vista de Nadia
Pensé que lo había oído mal, pero la expresión en el rostro de Adrian me dijo que no. El aire en la habitación no cambió de forma dramática, no hubo movimientos repentinos ni pausas teatrales, solo una comprensión silenciosa e inquietante que se asentaba pieza por pieza. Mis dedos se apretaron ligeramente alrededor del dispositivo mientras miraba a Victor, buscando algo en su expresión que sugiriera que esto era otra manipulación, otra mentira calculada para desequilibra