Capítulo Dos Cientos Ocho

Punto de vista de Nadia

El sonido no volvió a repetirse, pero no hacía falta. Una vez que sabes que algo está ahí, ya no puedes desconocerlo. El corredor se sentía más estrecho, más opresivo, como si las paredes se hubieran acercado mientras recuperábamos el aliento. La mano de Adrian seguía envolviendo la mía, firme y estable, pero podía sentir la tensión sutil en sus dedos, la forma en que su pulgar rozaba mis nudillos sin pensar, anclándonos a ambos. Damien dio un paso adelante primero, movi
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