POV de Nadia
Me quedé acostada de espaldas mirando el techo mientras seguía oyendo la voz de Adrian en mi cabeza.
No dejaré que esto se descontrole.
No sabía si se refería a Victoria. A la junta, o a mí, su tablero de ajedrez.
Para cuando el amanecer se filtró, pálido e indeciso, mi pecho se sentía apretado de esa forma silenciosa que viene de contener demasiado sin liberación. Me incorporé de la cama, articulaciones rígidas, garganta todavía dolorida, cuerpo recordándome que no estaba completa