POV de Nadia
Apenas había recuperado el aliento del hospital, con Elena apoyada en mi brazo, cuando regresamos a casa. El cielo se había vuelto un naranja opaco mientras la tarde avanzaba, las calles más silenciosas de lo habitual. Pero mi inquietud no se aliviaba ni un segundo. Algo me pinchaba en la nuca, una advertencia de que lo que nos esperaba dentro de la casa no sería calmado.
Y, por supuesto, no me equivoqué.
Victoria estaba esperando. Se apoyaba contra la pared cerca de la entrada c