Punto de vista de Nadia**
Había pasado el día moviéndome por la red como una sombra, rastreando nombres, confirmando lealtades y observando rostros en busca de cualquier indicio de debilidad. Los contactos de mi madre, las notas de Mara, la guía silenciosa de Adrian: todo se fusionaba en mi mente, creando un mapa que latía con peligro potencial. Cada paso que daba se sentía como caminar en una cuerda floja sobre un pozo de víboras, y lo sabía. Pero cuando la noche cayó, entendí la verdad que ha