Punto de vista de Nadia
La palabra quedó suspendida entre nosotros como una amenaza que no podía eludir.
Tú.
Lo miré fijamente, esperando la explicación que la haría más pequeña, algo razonable, algo que no convirtiera mi estómago en un nudo de hielo, pero nada llegó, y el silencio se extendió lo suficiente como para que la verdad comenzara a asentarse quisiera o no.
“Eso no es posible”, dije finalmente, aunque mi voz sonó distante incluso para mí. “Yo no estuve allí.”
El extraño inclinó ligera