Ella abrió los labios como para decir algo, pero de su garganta nada más salió un gemido. «Date la vuelta ahora mismo. Suéltala, vete de aquí». Pero no fue capaz de hacerlo. En ese momento, todos sus sentimientos se centraban en aquella mujer y tenía la extraña intuición de que todo su mundo podría centrarse en ella. Selene cerró los ojos y, sin pensar, Steven inclinó la cabeza para rozar sus labios… La puerta del probador se abrió de repente y los dos se apartaron de un salto.
— Ah, perdón. —s