Capítulo 37

Él la estudió en silencio durante unos instantes. Rosie suponía cuál sería su respuesta. No estaba preparada para lo emocionante que iba a hacer aquel momento. Nunca se había enamorado de nadie y ahora estaba loca por Mauricio.

— Mi adorada Rosie.

En ese momento se oyó la voz de la madre de Mauricio al otro lado de la puerta.

— Es hora de cenar así que bajemos.

— Grazie, madre ya bajamos.

— La cena está lista, mi bellísima.

Los tres siguieron hasta el comedor, que había sido decorado con elegan
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