El otoño se había instalado en el faro con sus colores cálidos y sus tardes de niebla. La pequeña Mariana Aurelia crecía sana y fuerte, llenando el faro de sonrisas y balbuceos que derretían el corazón de todos. Valentina y Nicolás habían encontrado un ritmo, una paz que parecía inquebrantable.
Hasta que una tarde de octubre, cuando el sol se ponía sobre el Atlántico y el viento traía el olor a tierra mojada, un coche negro se detuvo al pie del faro.
Nicolás estaba en la terraza cuando vio el v