Leonardo no podía creer que Arantxa nunca se dio cuenta de la persona que era su difunto esposo, y cómo fue que la engañó por años haciéndole creer que era un hombre bueno, que siempre buscaba la justicia, cuando mantenía negocios con el hombre más poderoso de los bajos mundos de la ciudad, el hombre del que se sabía que era el más cruel a lo que se refería a sus enemigos, el jefe de la mafia Aquiles Camp.
Si él era quien quería ver muerta a Arantxa no se detendría hasta conseguirlo, así que e