Faltaban pocos minutos para las cuatro cuando terminé de dejar todo listo para la reunión del lunes. Salí de mi oficina, caminando con paso decidido hacia el ascensor. Una vez dentro, presioné el botón para el piso de presidencia.
Al llegar, las puertas se abrieron y me encontré con la secretaria de Darius, sumergida en su computadora. Al escuchar el eco de mis tacones, levantó la vista y se levantó rápidamente, sonriéndome nerviosa.
—Señora Evans —dijo con una pizca de inquietud.
—Nada de "señ