Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas palabras de Paz se clavaron como dagas en el corazón del joven, el rostro de Joaquín se hallaba lleno de lágrimas, lo limpiaba a cada instante con la mano.
—Dame otra oportunidad por favor… Vos me prometiste que no me ibas a dejar, ese es mi miedo... perderte.
—No me has perdido —confesó ella—. Yo voy a esperar por ti, quiero que cures tus heridas, que venzas tus temores, que aprenda







