Mundo ficciónIniciar sesiónMientras aquella triste noche apenas empezaba Joaquín, con lágrimas en los ojos aún tenía entre sus brazos a María Paz. Minutos después de permanecer así abrazados uno al otro, ella se soltó, dio vuelta, caminó hasta la ventana, permaneció en silencio, observando el firmamento.
—Me quedó esta noche; pero mañana a primera hora me regreso a mi casa, no puedo estar ante esa mujer







