Capítulo 30; Promesa incumplida.
— ¿Te vas tan temprano, Max?— la voz de su madre lo sobresaltó, sacándolo de sus matutinos pensamientos.
—Si, tengo asuntos que atender en la oficina, han sido muchos meses lejos y debo ponerme al día, no creo que vuleva para el almuerzo.
—¿Y tu esposa?— preguntó con tono amargo.
—No empecemos tan temprano, madre, suficiente tuve con la cena de ayer.
—Debiste suponer que todo saldría mal, tesoro— le dijo con un suspiro— esta situación esta demasiado dificil para todos, y creéme cuándo te digo