Capítulo 29; Una recién casada que se niega a dormir sola.
Llegaron a la habitación de Savannah y al cerrar la puerta tras ellos, un gemido de dolor escapó de su boca y se cubrió con una mano. Maximiliano sintió la culpa golpearle, sin contenerse la abrazó, permitiendole esconder su rostro en el pecho.
—¡Tu madre no parece nada feliz de que te casaras!— dijo con dolor mientras su labio inferior temblaba— Supuse que lo estaría... ¿No se supone que quería que consiguieras esposa?
—Si, eso quería— cerró los ojos y le acarició el oscuro cabello— lo siento