11. ¿Ahora qué?

Mis mejillas también adquirieron un color carmesí, muy parecido al de la chica. Tragué saliva y mi cuerpo parecía no responder porque no me alejaba, sentía la necesidad de estar unido a ella. Un golpe en mi entrepierna hizo que me olvidará de todo y me alejé de inmediato por el dolor que la rodilla de Jessie al impactar con mi parte baja  había provocado. 

Mis ojos comenzaron a picar mientras mis manos estaban sobre la parte afectada. 

—Golpeas fuerte —dije intent

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