Esa noche en la mansión del CEO Howard.
Evelyn e Isabella se encontraban en la sala de estar, susurros de confidencias flotando en el aire.
La cena había sido un evento elegante, pero Isabella no podía evitar la inquietud que la embargaba.
—Evy ¿alguna vez te has sentido atrapada en una red de coincidencias? —preguntó Isabella, jugueteando con el borde de su copa con ponche sin alcohol.
Evelyn la miró con curiosidad.
—¿A qué te refieres, Isa?
—Jameson y yo vamos a Nueva York por la