—¿Te encuentras bien, Isa?, espero no haber llegado demasiado tarde… —le decía Lilian Howard a su cuñada, mostrando una expresión de genuina preocupación.
—Lo estoy. Es solo… Me doy cuenta que él nunca se va a rendir… ¿No es así?
Lilian exhaló y negó lentamente.
—Parece ser el tipo acosador que cree tener la razón siempre y no… No creo que te deje en paz nunca. La única razón por la que no logra hacer lo que quiera contigo como en esos meses que te torturó al dejarlo, es porque ni Jameso