Ella estaba muy contenta de tenerlo ahí para ella, se besaron sin bajar la guardia, no querían ser sorprendidos, Vicky ahora que lo tiene siente que es la mujer más feliz.
—¿Cómo están mis dos amores? —ella rápidamente toma el lápiz y el papel que posaban en una mesita junto a la silla mecedora. “Estamos bien y tú”
—Ahora estoy completo, porque estoy con ustedes.
Le abrazo y le susurro al oído — «Quiero conocer tu habitación». Ella sonrió y se puso colorada, le tomó de la mano y lo condujo d