Al verlo salir del brazo de su padre, Nelson se despidió amablemente de sus anfitriones, recalcándole que le notificaran si deseaban tener negocios con él, a lo que el señor Wood se levantó y le estrecho la mano.
—Mañana tendrá mi respuesta, que tenga una linda noche.
— Igual para ustedes, fue un gusto conocerla, señorita. —ella lo miró con molestia.
—Espero me recompense por haberme dejado plantada.
—¡Lo siento! Pero no estaré libre los días que estaré aquí, así que reciba mis más sinceras