Se dirigieron a la pista de baile, bailaron, cuando una mujer se cruzó por la mirada de él. Miró varias veces a ver si no era que la vista le estaba fallando. Miró una mujer con un vestido blanco hueso, largo hasta los tobillos, corte princesa que disimulaba su enorme barriga. Se miraba preciosa la joven. La joven no le miró que se dirigió hacia el siguiente salón.
—Samy me permites un momento, tengo algo que hacer. —Sin esperar, la respuesta se encaminó hacia donde vio desaparecer a la joven.