El bosque estaba inquieto mientras Emma y su grupo se movían rápidamente entre los árboles. La energía de la Diosa aún vibraba en su interior, pero ahora su mente estaba enfocada en una sola cosa: regresar a la manada antes de que Marcus llegara.
Cada fibra de su ser le gritaba que el tiempo se agotaba.
Diego corría a su lado, su expresión tensa.
—¿Cómo estás sintiéndote? —preguntó sin dejar de moverse.
Emma no estaba segura de cómo responder.
—Diferente. Más fuerte… pero también más