Narrado por Brienna
Entrar al coche se sintió como una sentencia.
No sabía hacia dónde me llevaba, pero la sensación de encierro empezó desde el instante en que me empujó dentro del coche y cerró la puerta con un golpe seco que aún me vibraba en los oídos y en todo el cuerpo. El cinturón me cortaba el pecho. Mis manos temblaban sobre mis muslos y trataba de controlar la respiración para que no se volviera un sollozo continuo, me daba miedo que el sonido de mi miedo le molestara, que me pidiera q