Narrado por Brienna
Los doctores dijeron que antes de darme el alta necesitaban hacer una última prueba. Nada invasivo, insistieron varias veces, solo una evaluación básica de mi loba.
Querían comprobar su rendimiento, su resistencia y la respuesta instintiva después de lo que había pasado. Explicaron que era parte del protocolo habitual cuando una omega atravesaba un trauma severo: asegurarse de que el cuerpo y el espíritu seguían reaccionando como debían. Si todo salía bien, podría abandonar