Capítulo LII: Recuerdos Dolorosos
Los jóvenes salieron del despacho, sin soltarse de las manos.
Leyna tenía un zumbido en la cabeza y Josh no dejaba de tensar la mandíbula. Todo su plan de adopción podía irse a la basura si es que se volvía un enemigo innato de Aida, cosa que al parecer había conseguido.
Las niñas se dieron cuenta de que los jóvenes salían del despacho de Aida Jung, por lo que corrieron a su encuentro.
—¿Tan mal salió? —cuestionó Hanna al ver los rostros de Leyna y Josh. Ambos