A la mañana siguiente, tal como había ocurrido el día anterior, Jimmy llegó temprano a la casa de Annie.
El timbre sonó y Annie se dirigió hacia la entrada, abrió la puerta y lo recibió con una leve sonrisa, dándole paso.
—Buenos días, Annie.
—Buenos días, Jimmy. Entra por favor.
Apenas él se sentó, Violet apareció desde la cocina, limpiándose las manos con un paño.
—Buenos días, hijo. ¿Te sirvo un café?
Jimmy asintió con amabilidad.
—Se lo agradecería mucho. —respondió con voz amabl