Apenas minutos después de hacer el tercer intento por contactar a su madre, Annie decidió regresar a la habitación. Había algo que le incomodaba. Una rara opresión en el pecho, una especie de susto que la llenaba de angustia.
Cuando entró a la habitación, notó que había un silencio profundo. Se dirigió hasta la recámara y al abrir la puerta, vio que Anthony estaba recostado de espaldas, completamente inmóvil, como si el cansancio finalmente lo hubiera vencido. Al verlo así, Annie esbozó una