Annie se refugió en la habitación contigua. Cerró la puerta con cuidado, intentando calmarse. Su corazón latía con fuerza y aún sentía las mejillas encendidas por la vergüenza. La imagen de Thomas totalmente desnudo, se había quedado grabada no sólo en sus pupilas sino en su mente. Se recostó de la superficie de madera y se cubrió el rostro con ambas manos. Respiró hondo varias veces antes de acercarse a la cama.
Thomas Miller era un hombre excesivamente apuesto. No era solo atractivo físicame