Annie asintió. No tenía más opciones que cumplir con el contrato.
—Bien iré a darme un baño —dijo él con voz grave—. Descansa.
Thomas se dirigió al vestidor y comenzó a quitarse la ropa, mientras Annie veía el reflejo de su sombra desde el umbral.
Cerró la puerta cuidadosamente y se regresó hacia la cama. Desde allí, pudo ver cuando él salió envuelto en una toalla con su torso completamente desnudo. Su espalda era amplia y musculosa, sin exagerar. Su piel resplandecía con el reflejo de la