El amanecer llegó silencioso. Annie había dormido poco. Aun así, cuando la alarma sonó, abrió los ojos de inmediato, sobresaltada. Giró levemente el rostro a su derecha, Anthony seguía dormido.
Annie lo observó unos segundos, en silencio. Luego se levantó con cuidado para no despertarlo y fue a arreglarse. Minutos después tomó una ducha rápida y, regresó al dormitorio, ya lista.
Se acercó nuevamente a la cama.
—Anthony… —susurró, inclinándose suavemente hacia él—. Tienes que levantarte.
Él