Después de las duras palabras de Thomas en la clínica, Anthony no permitió que la situación se prolongara más. Tomó a Annie con firmeza del brazo y la condujo fuera de allí, apartándola de las miradas, de los reproches y, sobre todo, del dolor que amenazaba con desbordarla por completo.
Ya en el exterior, le ofreció llevarla de regreso a la mansión, pero Annie negó con la cabeza casi de inmediato. No quería que su madre la viera en ese estado, rota, temblorosa, incapaz siquiera de sostener su