A salvo, por ahora...
Charles condujo directamente hasta la clínica sin detenerse a pensar en nada más. El mundo parecía reducido a una sola idea. Tenía que ver a su hija antes de que todo terminara de desmoronarse.
Al llegar, Thomas se encontraba dentro de la habitación con Alice, que descansaba finalmente después de horas de agotamiento.
Charles entró a la habitación sin tocar la puerta siquiera.
—Sal —ordenó con voz firme—. Necesito hablar con mi hija.
Thomas frunció el entrecejo, pero la urgencia en su ton