—Tal vez estoy paranoica —declaró Marisa, viendo por la ventana a Maximina jugando con Mía en el jardín—, pero creo que Olga no es tan buena como nos hizo pensarlo... Maximiliano, creo que ella hará algo para llevarse a Mía.
Maximiliano se levantó de donde estaba trabajando y caminó hasta la ventana donde Marisa se recargaba, tomándola por los hombros y obligándola a encararlo.
—¿De qué estás hablando? —preguntó el hombre, comenzando a sentirse preocupado también—. ¿Por qué crees que ella se la