—Marisa —habló Maximiliano, acercándose al baño, que tenía la puerta abierta, para ver si ella estaba ahí—. ¿Puedo hablar contigo?
Marisa miró al hombre luego de apartar la toalla de su rostro, y le pidió que le diera un segundo, sonándose la nariz antes de salir a hablar con él, pues el agua no solo le había entrado a los ojos, sino también en sus fosas nasales, haciendo un poco de desorden.
» Acabo de hablar con Julissa —declaró el hombre cuando al fin vio a esa joven salir del baño, y la cas