—Ella escapó de casa —informó la psicóloga, intentando con todas sus fuerzas contener su llanto, pero sin poder dejar de lagrimear y sin poder desaparecer el nudo de su garganta—. Mi hermana quería ser libre y vivir una vida bajo sus propias reglas...
El dolor en el rostro de la joven era evidente, y por eso nadie fue capaz de decir absolutamente nada.
» La busqué mucho tiempo —declaró esa joven entre lentas respiraciones—, pero ella no quería ser encontrada... o eso fue lo que pensé cuando me