—No —respondió Timothy, apartándose por fin de la pared y acercándose un poco más—. Tengo otras cosas que hacer y prefiero que nos tomemos un tiempo para hablar tranquilamente. ¿Te parece bien? ¿Cuánto tiempo vas a estar en la ciudad?
Con ella sentada y él de pie, parecía mucho más alto de lo que era en realidad, y más intimidante. A Chloe no le gustaba nada. Lo último que quería era perder los nervios delante de ese hombre, pero eso empezaba a parecer muy difícil. Timothy Kavell Packard había e