«Que el mundo se detenga, que me quiero bajar.»
JOAQUÍN
Nunca he sido una persona supersticiosa. Creo en el destino, en que nada en este mundo sucede sin una razón. Lo percibí cuando conocí a Mía. Supe al instante en que la vi que era especial, que sería una mujer importante en mi vida; e incluso después de enterarme de su discapacidad, mi interés creció.
Tengo una sensación de vacío en el pecho, como si algo malo fuera a pasar. Lo sentí el día que murió Darío, y es una impresión que nunca he