MÍA
Mi despertador suena a las siete en punto. Lo apago y abro mis ojos. Me quedo en mi cama viendo el brazo velludo que envuelve mi cintura. Giro mi cabeza y veo a Joaquín durmiendo profundamente casi encima de mí. Tiene su pierna sobre la mía, siento los vellos de sus piernas en mi piel, su calor y por si fuera poco su virilidad en mi trasero.
Permanecí varios minutos a su lado, saboreando el momento. Tocando con la punta de los dedos las venas que sobresalen de su antebrazo. Es tan varonil,