Gabriela ingresó a un bar, ordenó un par de botellas, quería olvidarse de todo, había perdido a una persona realmente importante en su vida.
Se tomó el primer trago; si tan solo ese día la hubiera acompañado, todo sería diferente.
Pero la había visto tan feliz con la noticia del embarazo que no se preocupó.
Se sentía culpable, el tiempo pasaba, pero el dolor no se iba.
Se bebió el segundo trago, estaba molesta con ella misma, con el mundo, como podía haber personas tan malas.
—¿Puedo acompa