Capítulo 10
Helena
Arreglé a la hermosa Julieta y nos fuimos a mi tienda de regalos como todos los días. Mi estado de ánimo estaba de una forma que no podía ni describirlos, era tan notorio que Ximena, mi ayudante en la tienda, se percató de eso de inmediato, pues no podía disimular como me sentía.
–Buenos días Helena ¿estás resfriada? Tienes muy colorada la naríz.
–Hola Ximena, no estoy resfriada y no te preocupes ¿tienes algún recado para mí?
–Te ha llamado tu mamá. Te dejó el recado que cua