Capítulo 11

Capítulo 11

Santiago

Dormí con mi hija nuevamente y me percaté que cuando estaba con Julieta, todo mi enojo abandonaba mi cuerpo y cambiaba por una felicidad inexplicable. Mi bebé me hizo esa noche por primera vez unos ojitos de amor y con ese gesto de ternura cerré los ojos y me acurruqué con ella para dormir, era tan tierna y dulce.

–Señor Santiago, vengo a traerle algo.

Gloria me llamaba y me levanté de la cama para cubrirme con la bata y poder abrirle la puerta.

–Buenos días, Gloria.

–Bueno
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